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domingo, 7 de junio de 2009

Estudio revela que hacer ejercicio mejora el ánimo por 12 horas

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La mejor opción para el desgano es ponerse las zapatillas y salir a correr. Sólo 20 minutos bastan para elevar la sensación de bienestar. ¿Por cuánto tiempo? Es lo que, por primera vez, dilucidaron expertos de la Universidad de Vermont, en Estados Unidos, al comprobar que las endorfinas, neurotransmisores asociados al placer y que se liberan con el ejercicio, energizan hasta 12 horas después de realizada la actividad física.

Desde que en 1975 se descubrieran las endorfinas o "hormonas de la felicidad", varios estudios las relacionaron con el ejercicio, pero el equipo de Vermont es el primero en indagar sus consecuencias a largo plazo.

Para comprobar cuánto dura el impacto de una actividad moderada, los investigadores estudiaron a 48 hombres y mujeres de entre 18 y 25 años, que fueron divididos en un grupo sedentario y otro activo. El grupo que realizó ejercicios utilizó una bicicleta estacionaria durante 20 minutos con una intensidad moderada. Luego, los participantes contestaron una encuesta de ánimo en una, dos, cuatro, ocho, 12 y 24 horas más tarde.

Según revelaron las encuestas, la sensación de bienestar de quienes se ejercitaron fue mejor que la del grupo sedentario inmediatamente después de la sesión de ejercicios. Y, más sorprendente que eso, esa sensación se prolongó hasta 12 horas más tarde. "Esto demuestra que incluso el ejercicio aeróbico moderado tiene el potencial para mitigar el estrés diario o cuando el estado de ánimo está perturbado", dijo Jeremy Sibold, profesor de Vermont y uno de los autores del trabajo. Además, hombres y mujeres se benefician por igual.

La dosis que se requiere para causar este efecto no es demasiada. Sólo 30 minutos al día pueden marcar la diferencia, dice Sibold, quien recomienda actividades como caminar o bailar para aumentar la vitalidad.

¿Por qué sucede esto? De acuerdo a la intensidad y duración del ejercicio, se estimulan distintos neurotransmisores que intervienen en el ánimo. Un ejercicio de baja intensidad pero prolongado, como caminar, mejora la liberación de serotonina, principal neurotransmisor encargado del ánimo. La serotonina, a su vez, eleva la dopamina, neurotransmisor asociado a la sensación de recompensa.

Pero sin importar la duración e intensidad de la actividad, explica Ximena Muñoz, nutrióloga de la Clínica Meds, todas mejoran la liberación de endorfinas. Cuando el cuerpo se pone en movimiento, se liberan y se unen a áreas cerebrales como el sistema límbico (a cargo del control emocional), aumentando la iniciativa y el estado de ánimo. Las endorfinas también se contactan con corteza prefrontal, responsable de las funciones ejecutivas, favoreciendo las decisiones y motivación. Por eso, cualquier deporte mejora el ánimo e incita a seguir ejercitándose.

Al liberarse esos químicos en el cerebro se estimula la actividad neuronal, y los cambios de ánimo que dependen del ejercicio. "No es que el químico quede dando vueltas en el cerebro, sino su efecto: hay cambios físicos, porque hay más conexiones y las sinapsis son más fuertes. Eso hace que la red neuronal cambie y provoque el efecto a largo plazo. Si se deja de hacer ejercicio con frecuencia, el efecto se revierte, y si se vuelve a hacer se activa", explica Pedro Maldonado, académico del Centro de Neurociencias Integradas de la Universidad de Chile.


Artículo | La Tercera

domingo, 29 de marzo de 2009

Soledad y baja autoestima son los principales factores del mal rendimiento escolar

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El alto nivel económico no basta para garantizar una educación de calidad, concluye un estudio realizado entre jóvenes de colegios particulares de la capital.


Clara M. tiene 16 años y está cursando el segundo medio en un colegio del sector oriente. Pecosa y de linda cara, cabe en el rótulo de peloláis, pero está lejos de ser avasalladora y segura, cuando se trata del colegio. "Me da susto no sacarme las notas que debiera, este año ya es más difícil, y si no me concentro en rendir bien, sería una lata, porque mi hermana salió con súper buen promedio del colegio… ¡los desilusionaría a todos, partiendo por mí misma!".

El caso de Clara no es excepcional en los escolares del estrato alto, pues en un país que lucha por mayores recursos para la educación, en los establecimientos que sí cuentan con ellos existen otros factores que explican el rendimiento de los alumnos. Un bajo autoconcepto académico, bajas expectativas educativas y en las niñas, un escaso control de la ansiedad, determinarían las notas obtenidas. Son las conclusiones de un estudio realizado por la escuela de Sicología de la Universidad del Desarrollo, entre más de 200 estudiantes de segundo medio de colegios del sector oriente.

El trabajo, de las psicólogas Macarena Ojeda, Antonia Stacchetti y Josefina Vicuña, buscaba comprobar que un alto nivel económico no garantiza el éxito en la educación y que, incluso, más importante que éste, es la capacidad de manejar bien los temores, inseguridades y la sensación de soledad, propios de la adolescencia.

"La adolescencia es un etapa en que se reviven muchos conflictos no resueltos de la primera infancia, y lo lindo del período, es que es una segunda oportunidad de trabajar lo que quedó pendiente", comenta la sicóloga Josefina Vicuña, y explica que al momento de analizar factores tan importantes como el sentimiento de soledad, de desapego, que presentan muchos adolescentes y que los lleva a tomar decisiones erradas, "la familia es esencial".

"Los adolescentes requieren para su proceso de maduración de un ambiente que los contenga, que les ponga límites, que sea afectuoso, pero con autoridad firme. Hay muchos de ellos que están muy solos por las exigencias del mundo moderno, pero si ambos padres trabajan, lo importante es que mantengan una conexión con el joven, debe haber un monitoreo de lo que hacen: dónde están, con quién, qué está haciendo, etc. Hay que buscar formas de mantener la conexión y la autoridad", agrega la sicóloga.

El estudio estableció 14 ítemes para ser evaluados por los alumnos, entre ellos el autoconcepto académico, las expectativas educacionales, la autoestima personal y social, el control de ansiedad, el interés y las estrategias de aprendizaje.

Según los expertos, el autoconcepto académico, esto es, la autoestima, el desapego y la sensación de soledad, así como las expectativas personales sobre lo que el propio joven es capaz de aprender o no, explican alrededor del 60% del rendimiento de los alumnos. "Los que tienen una baja autoestima, han sufrido desapego y tienen limitadas expectativas, tendrían un menor rendimiento", dice la psicóloga Josefina Vicuña.

Aunque hay diferencias de género. Mientras los hombres se perciben mejores para las ciencias y tienen una autoestima más alta, las mujeres se percibían como mejores en habilidades comunicativas y empatía y peores en el control de la ansiedad. Este último factor era uno de los que, junto con la soledad y el autoestima, es mejor predictor del rendimiento académico en las niñas. Es decir, las niñas deben aprender a manejar la ansiedad que les produce enfrentarse a una prueba, para poder desplegar la plenitud de sus conocimientos.

Pero ¿de qué sirve tener esta información? Según explica Vicuña, para que en los colegios, junto con las familias, se trabaje en la superación de los aspectos que muestran débiles. Así lo han entendido varios establecimientos que han desarrollado programas al respecto. "El profesor juega un papel fundamental a la hora de reforzar a los jóvenes, pues su intervención puede, de todas maneras, ayudar a que la situación cambie. Puede haber talleres específicos, o hacerlo de manera transversal, que cada profesor trabaje un punto en específico con los alumnos, pero es un trabajo que vale la pena realizar".

Foto | Ariel Cruz
Nota | La Tercera

martes, 10 de marzo de 2009

Estudio revela que la práctica del fútbol aumenta la masa muscular cardíaca

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La causa más frecuente de muerte súbita en los jugadores es la miocardiopatía hipertrófica.


Los futbolistas profesionales experimentan cambios de grosor en la masa muscular cardíaca que pueden confundirse con los síntomas observados en miocardiopatías, según un estudio realizado por el laboratorio español de investigación médica Genetest.

El estudio, el primero realizado en España y a nivel mundial sobre la muerte súbita en futbolistas, indica que la causa más frecuente de ésta en los jugadores de fútbol es la miocardiopatía hipertrófica, que se produce por un engrosamiento de las paredes del corazón.

La masa muscular cardíaca aumenta como consecuencia de la práctica del fútbol, y estos cambios de grosor podrían ser muy similares a los observados en la miocardiopatía hipertrófica en fases incipientes, explica.

En ese sentido, las exploraciones cardiológicas que se practican habitualmente a futbolistas (electrocardiograma, ecocardiograma y resonancia magnética cardíaca) pueden generar dudas.

ENFERMEDADES CARDIACAS
Los exámenes genéticos realizados durante el estudio pretenden analizar las mutaciones genéticas de las enfermedades del corazón para definir si un futbolista puede padecerlas y, así, protegerlo de una potencial muerte súbita.

El estudio sometió a 30 jugadores profesionales del Cádiz y el Xerez Deportivo, ambos de la Segunda División española, a un chequeo multimodal (historia clínica, electrocardiograma, prueba de esfuerzo, resonancia magnética y test genético), cuyos resultados se darán a conocer en abril.

Los médicos del estudio señalan que la prueba del electrocardiograma, válida para los atletas en general según la Sociedad Europea de Cardiología, no sirve para los futbolistas en particular.

Según datos de investigaciones previas, la miocardiopatía hipertrófica se presenta en una de cada 500 personas de la población por lo que, en una región con 10.000 futbolistas federados (en España hay alrededor de 800.000), 20 podrían padecerla y sufrir un caso de muerte súbita durante un partido o entrenamiento.

Vía | La Tercera
Foto | EMOL

El trampolín educativo: del colegio a la universidad

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El trabajo que realiza el profesorado con el novato debe ayudar a combatir la inexperiencia de los nuevos estudiantes.


Dejó de sonar la campana del colegio y ahora se ingresa al mundo universitario. A juicio de los especialistas este proceso educativo es para los alumnos como escribir sobre una hoja en blanco.

En ese sentido el director general del Centro de Innovación Curricular y Pedagógica de la Universidad San Sebastián, Ernesto Figueroa, comenta que para superar esta barrera se puede hacer, por ejemplo, un análisis que comprenda la trayectoria académica del novato.

Para lograr este fin, todos los profesores realizan al inicio de sus asignaturas pruebas de diagnóstico con el objetivo de determinar las condiciones previas del alumno en relación a la carrera escogida.

"Esta transición del estudiante viene muchas veces acompañada de inseguridades vocacionales y de escasos hábitos de estudios. Ante esta realidad los docentes se perfeccionan para asumir este reto", argumenta Figueroa.

ATENCIÓN PERSONALIZADA

El experto precisa que una de las herramientas clave que utiliza el pedagogo para terminar con estos problemas es la atención personalizada del alumno, de acuerdo a sus necesidades, pero hay que mirar desde una perspectiva integral que conjugue los aspectos afectivos y académicos del estudiante.

Una vez que ya se tiene claro el rol del profesor, el alumno debe jugar un rol protagónico y sacarle provecho a lo que la universidad le ofrezca para su desarrollo, asegura Figueroa.

"Es necesario que el alumno organice sus tiempos, asuma con entereza el fracaso y aprenda. No es malo demostrar que no sabe, sino que debe estar dispuesto a aprender y saber que aprendió", dice.

TUTORÍAS, UN APOYO REAL PARA EVITAR DIFICULTADES

En sitios como Gran Bretaña, en Europa, el 87% de los estudiantes universitarios consigue titularse en el tiempo que corresponde.

En nuestro país, en cambio, las cifras sólo alcanzan a un 40%.

La diferencia radica, según los expertos, en el apoyo que brindan las tutorías.

Estos programas están enfocados a a entregar orientación en temas que van más allá de las clases que reciben los alumnos en las aulas de la institución.

En ellas un docente debidamente preparado se encarga de guiar a los alumnos en sesiones personalizadas, donde también se les enseña a los jóvenes hábitos de estudio, todo con el propósito de evitar el fracaso y la deserción.

Vía | La Tercera
Foto | Luis Daniel / Flickr (cc)

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Simplemente, Mario Vega

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